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viernes, 6 de mayo de 2011

Una decisión inexplicable y una solución razonable

De todos es conocido que la democracia, además de las aplicaciones que se derivan de su etimología (gobierno del pueblo), también cuenta entre sus valores más reconocidos y que la hacen ser el menos imperfecto de los sistemas de gobierno el de que, desde la primacía de las mayorías, las minorías son acogidas y respetadas.

Nada hay que objetar al hecho de que Esquerra Unida por su representación a nivel estatal y por su situación a nivel local es un partido minoritario, si bien hay que decir que una Ley Electoral hecha a la medida de los intereses de los partidos mayoritarios y de su necesidad de pactar con los grupos nacionalistas, hace que su representatividad esté muy por debajo de lo que le correspondería.


No es ahora el momento de analizar por qué un partido como IU que tiene a nivel estatal más votos que el PNV o CIU tenga menos representación parlamentaria que estos dos partidos, pero sí de hacer una reflexión al hilo de lo acontecido en Guardamar a la hora de distribuir los espacios para propaganda electoral.

Nada que objetar a que la adjudicación de espacios sea proporcional a la representatividad de cada grupo político, pero sí a la decisión de la Junta Electoral de Zona de adjudicar a EUPV dos paneles de un total de veinticuatro. Como quiera que esos veinticuatro paneles se distribuían en tres zonas (en la C/ Molivent frente al Centro de Salud, en la Plaça de la Vega Baixa frente al Ldl y en el Campo frente a la pista de los Limoneros), a EUPV según decisión de la Junta Electoral de Zona sólo nos correspondían dos paneles en el segundo de los emplazamientos citados.

Nobleza obliga a reconocer la actitud del PSOE y del PP de Guardamar ante una cosa tan insólita como dejar  a EUPV sin un solo panel en dos de los tres lugares donde se podía poner propaganda electoral; puso cordura y corrigió una  decisión inexplicable al cedernos cada uno de esos dos partidos uno de sus paneles en los dos lugares donde no podíamos, según la Junta Electoral, dejar constancia de nuestra presencia. ¡Gracias por esa actitud y ojalá no fuese ese gesto una excepción en las relaciones institucionales entre partidos que, pese a ser adversarios políticos, no son enemigos por compartir las mismas convicciones  democráticas!

Pero también es momento de pedir a PP y PSOE que, como quiera que decisiones como la que criticamos tienen su base en una ley,  a la hora de aprobar las  leyes recuerden que para que una democracia sea fuerte no es necesario pasar como una apisonadora sobre los derechos de los pequeños.

Una razón más para luchar contra el bipartidismo.

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