jueves, 7 de julio de 2011
Una ocasión perdida
Vaya por adelantado que la presente crónica no tiene por objeto criticar una acción ilegal cometida por el equipo de gobierno de la actual Corporación Municipal. Todo lo acordado en el pleno celebrado el pasado día 29 de junio, con independencia de que se pueda estar de acuerdo o en contra, es perfectamente legal: sueldos a percibir por concejales del equipo de gobierno y de la oposición, composición de la Junta de Gobierno Local, competencias delegadas por el Pleno a favor de la misma, son cuestiones que encajan perfectamente en la legalidad vigente en materia de administración local. Cosa distinta es, como afirmaremos más adelante, que aunque legales sean convenientes o la mejor de las soluciones posibles.
Vaya también por adelantado que lo que afirmemos al respecto de nuestra actual alcaldesa Carmen Verdú se podría haber dicho igualmente de los anteriores alcaldes Marylene Albentosa, Francisco García o Manuel Aldeguer, pues los tres en el tema que comentamos actuaron de igual forma legal si bien criticable desde la óptica de la prudencia política, la transparencia y la participación.
Nos estamos refriendo a la composición de la Junta de Gobierno Local. Este órgano municipal, que antes se llamaba Comisión de Gobierno, tiene competencias sobre determinados asuntos municipales que deleguen en él bien el Alcalde (Alcaldesa en nuestro caso) o el Pleno, de aquellas cuestiones que la legislación considera que pueden delegarse.
La finalidad de esta Comisión es agilizar el trabajo del Ayuntamiento tratando aquellos temas que, por ser de menor calado o por su carácter de urgencia, no necesariamente deben pasar por el Pleno. Todo hasta aquí tiene una lógica irrebatible.
El problema viene en que la composición de la Junta de Gobierno Local, como antes de la Comisión de Gobierno, es una decisión que corresponde exclusivamente al Alcalde quien debe dar cuenta de ello al Pleno a los únicos efectos de que se dé por enterado. Esto permite que, en gobiernos de mayoría absoluta, la composición de la Junta de Gobierno sea monocolor no posibilitando así que los temas en ella tratados sean deliberados por todos los grupos políticos que integran la Corporación.
Hay que hacer constancia de que hubo momentos en que la legislación no permitía esta situación. Antes de la actual Junta de Gobierno Local y de la anterior Comisión de Gobierno existió un órgano parecido y con idénticas funciones que se llamaba Comisión Permanente, cuya composición por imperativo legal estaba formada por representantes de todos los grupos municipales, aunque también obligaba la ley a que la representación fuese proporcional al número de concejales de cada grupo
Aunque lo realizado por la Alcaldesa Carmen Verdú y sus predecesores es legal no deja de ser cuestionable, ya que supone sustraer al debate de todos los grupos políticos una serie de temas que no por ser de menor envergadura dejan de ser importantes.
Y si el problema es el miedo a perder alguna votación por estar todos los grupos representados, eso se puede solucionar, como lo preveía la legislación anterior, guardando en la composición de la Junta de Gobierno la proporcionalidad surgida de las urnas: si hay mayoría absoluta en el Pleno, que haya también la misma mayoría en la Junta de Gobierno, pero con representación de todos. Ni que decir tiene que esta es una prueba más de las perversas consecuencias de las mayorías absolutas ya que en aquellos Ayuntamientos donde no se produce esta situación la composición de la Junta de Gobierno no es monocolor.
Creemos que, como afirmábamos antes la Alcaldesa Carmen Verdú no ha cometido ninguna ilegalidad ya que la ley le permite hacer lo que ha hecho al componer la Junta de Gobierno Local. Pero habida cuenta de todo lo dicho durante la pasada campaña y de lo afirmado en su discurso de investidura a la Alcaldía, donde invitó a todos los grupos a trabajar por Guardamar, no podemos menos que criticar su falta de valentía al desoír la solicitud de nuestro concejal y no dar cabida a la oposición en la Junta de Gobierno. ¿Será que los temas a tratar allí no afectan a Guardamar?
Nos queda el consuelo de, no sabemos si en serio o en broma, (“quizás en la próxima legislatura” fueron sus palabras literales), su promesa de estudiar el tema en un futuro.
¡La esperanza es lo último que se pierde!
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