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martes, 8 de noviembre de 2011

Nosaltres no som d'eixe món

Dentro de poco tiempo la ciudadanía de este país tendrá la oportunidad de decidir con su voto quienes son los que habrán de dirigir la política a nivel estatal durante los próximos cuatro años.

La grave situación de crisis económica que padecemos a nivel mundial y el desacierto en las políticas aplicadas para su superación han obligado al adelanto electoral en casi seis meses y se nos plantea la necesidad de una alternativa a las políticas hasta ahora adoptadas.

Quizás en la necesidad de un cambio de rumbo en la política económica sea en lo que coincide la totalidad del electorado, pero mucho nos tememos que tras esa unanimidad puntual lo demás sean discrepancias.

Creemos con todos los respetos que quienes esperan que un gobierno del Partido Popular arregle las cosas ignoran que donde está gobernando la derecha se están aplicando idénticas medidas sin que se vean soluciones y que las últimas elecciones están siendo adversas para la derecha en Dinamarca, Francia o Alemania.

Nos dirán y con razón que en otros sitios donde gobernaba la izquierda, caso de Portugal por ejemplo, la derecha ganó las elecciones, pero eso lo único que demuestra es que el electorado en tiempo de crisis castiga siempre a quien está en el gobierno y en este caso además hay que añadir que aplicando ambos, derecha e izquierda, idénticas políticas que no son otras que las que imponen los mercados.

No nos duelen prendas en reconocer que la izquierda gobernante se ha visto obligada a traicionar sus ideales, cosa que no le ocurre a la derecha más proclive a algunas de las soluciones propuestas y aplicadas, pero tanto la derecha como la izquierda gobernantes están aplicando las mismas medidas por lo que se hace difícil pensar que con el PP venga el cambio deseado.

No sabemos qué piensa el PP de muchas cosas que interesan a la ciudadanía, pero lo que sí está claro es que, siguiendo la táctica policial del poli bueno-poli malo nos están viniendo una serie de globos sonda nada tranquilizadores. Un buen día el poli malo lanza la idea del copago sanitario y, según sea la respuesta social, otro día sale el poli bueno diciendo que la sanidad no se toca. Otro día el poli malo dice que si la educación en un tramo ha de ser irremediablemente gratuita, habrá que plantearse si en otros tramos puede o no serlo hasta que el poli bueno intentará tranquilizarnos defendiendo la gratuidad de la enseñanza.

Si a eso le añadimos que el poli malo puede ser la Sra Aguirre y el poli bueno es el Sr. Rajoy, ya tenemos la secuencia, el guión y los protagonistas, salvo cuando sale el Sr. González Pons, que ese va por libre, y descoloca a propios y extraños con sus anuncios de los puestos de trabajo que van a crear cuando gobiernen.

A los que esperan que las cosas las arregle el Sr. Rubalcaba, sólo recordarles que hasta hace poco ha formado parte del Gobierno y que en consecuencia es corresponsable de las medidas adoptadas. Si ahora tiene tan buenas ideas para solucionar la crisis, ¿por qué nos las propuso cuando estaba en el Gobierno?

Puede que la solución la tenga Izquierda Unida, pero ya se sabe que esos son unos radicales de cuidado y además están en las nubes, pero si ser radicales es oponerse al dictado de los mercados, exigir que la economía se someta a la política, que los que más tienen más tributen y sobre todo es defender el Estado de Bienestar, nosotros proclamamos solemnemente nuestra radicalidad.

Y si todo eso nos hace parecer unos ingenuos que no pisan tierra, preferimos seguir en las nubes, pasar por trasnochados y seguir reclamando otro modelo y otra organización social, porque, en oposición al supuesto realismo de otros, como Raimon nosaltres no som d´eixe món.

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