Tras las Elecciones Generales del pasado día 20 de noviembre, se impone una valoración de las mismas, un análisis de lo ocurrido y una reflexión de cara al difícil futuro que se nos presenta y para el que ya se nos advierte que no hay varitas mágicas.
El Partido Popular ha ganado las elecciones de manera clara y en democracia sólo cabe, además de reconocer el dato, felicitar a los ganadores y desearles que, por el bien de todos, acierten en su gestión.
Sin embargo yendo más allá del dato y la felicitación también se impone constatar que, sin restar méritos al resultado electoral, antes que hablar de victoria del Partido Popular, hecho incuestionable, habría que hablar de hundimiento del Partido Socialista, y a los datos nos remitimos sin necesidad de salir del ámbito geográfico de Guardamar.
El año 2008 el PP obtuvo en nuestra localidad 3.610 votos y en las elecciones del pasado día 20 recogió 3.700, es decir que sólo ha incrementado su cosecha electoral en 90 votos, cuando en el mismo período de tiempo UPyD ha incrementado sus votos en 213 y Esquerra Unida en 227. Por el contrario el PSOE obtuvo el año 2008 2.650 votos y el día 20 de noviembre bajó a 1.724, lo que supone una pérdida de 926 votos. Si los datos los trasplantáramos al ámbito nacional, estaríamos en parecidas circunstancias.
Se impone constatar que los votantes con su decisión han castigado una manera de afrontar la crisis que han considerado no acertada ya que han entendido que las medidas adoptadas cargaron sobre las espaldas de los menos poderosos los mayores sacrificios al tiempo que los causantes de aquella por el contrario recibieron cuantiosas ayudas. Nuestras dudas surgen al plantearnos si la alternativa elegida mayoritariamente por la ciudadanía es la más adecuada para salir de esta situación, sobre todo si tenemos en cuenta que, fuera de nuestras fronteras, las propuestas realizadas por partidos de ideología similar al PP han fracasado y obtenido el rechazo de la ciudadanía cuando se han podido expresar mediante el voto, y de fronteras para adentro observamos que en las autonomías gobernadas por el Partido Popular, algunas desde hace más de 15 años, tampoco la situación es muy boyante que digamos.
Hemos afirmado que ya se nos ha advertido que no hay soluciones mágicas, pero eso nos hubiera gustado más haberlo oído antes del momento presente cuando se nos trató de hacer creer que todos nuestros problemas se centraban en una persona, desaparecida la cual habría un gobierno que sabe lo que hay que hacer y que no actuaría al dictado de instancias externas. Nos parece acertado que se nos advierta de que no hay una varita mágica para solucionar la crisis, pero creemos que el partido ahora ganador ha cometido durante dos o tres años la enorme irresponsabilidad de transmitir el mensaje de que con sólo un cambio todo cambiaría. Ahora resulta que, pese al mensaje claro lanzado por la ciudadanía con su voto, la deuda soberana sigue disparada, las agencias de calificación no paran de emitir informes preocupantes y los mercados continúan implacablemente orientando el rumbo de las políticas a seguir por los gobiernos con independencia de su color político. Sólo porque los casi cinco millones de parados pudiesen obtener un trabajo nos gustaría que el PP fuese mejor como gobierno que lo que ha sido como oposición, pero mucho nos tememos que vamos a tener más de lo mismo, corregido y aumentado a tenor de lo que se oye puede suceder y de lo que se hace donde ya se está gobernando.
Por lo que respecta a nuestra formación política, no podemos estar más que satisfechos al haber pasado de dos a once diputados en el Congreso y al haber pasado en nuestro pueblo de los 114 votos obtenidos el año 2008 a los 341 del pasado día 20. Pero otra vez más hemos de criticar una ley electoral que permite que la tercera fuerza política en número de votos tenga cinco diputados menos que otras fuerzas que no han llegado a la mitad de los votos de los obtenidos por Izquierda Unida.
Y también hemos de criticar que ni PP ni PSOE den la más mínima señal de querer cambiar esta situación por el simple hecho de que ambas formaciones son las que alternativamente se benefician de la misma.
Trataremos de seguir ofreciendo nuestra alternativa y estaremos vigilantes para denunciar posibles medidas que, presentándose como solución a la crisis, supongan recortes en el Estado de Bienestar que tanto costó conseguir.
En distintos medios informativos se adjudican a Esquerra Unida en Guardamar 326 votos cuando en realidad los obtenidos fueron 341. El hecho se debe a un error de transcripción en los datos de la administración ya que involuntariamente los 15 votos obtenidos por Esquerra Unida en la Sección 1º C se adjudicaron a Esquerra Republicana.
Todos los partidos que tuvieron Apoderados o Interventores en las mesas electorales tienen en su poder copias de las actas de cada mesa y estarán en condiciones de verificar lo que afirmamos. Por nuestra parte indicar que comprendemos el error dada la similitud de siglas (Esquera Unida-Esquerra Republicana) y que las actas de las distintas mesas electorales están en nuestra sede a disposición de quienes las deseen consultar.
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